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Ruta por el cantón de Berna: de la capital a los Alpes



Entre la mudanza, el nuevo trabajo y todas las gestiones que debes llevar a cabo cuando llegas a otro país, tenía mis reservas sobre si podríamos o no sacar tiempo para conocer nuestro nuevo hogar y sus alrededores.

Como ya os he dicho anteriormente, soy bastante tozuda; así que ya os adelanto que sí, en 6 meses he podido recorrer más de lo que nunca habría imaginado. Y lo que queda. Hoy os traigo una ruta muy especial para mí, porque fue la primera que hicimos, en otoño y al poco tiempo de llegar.

Vamos allá.


¿Qué vamos a ver?


Berna

Thun

Interlaken



Primera parada: Berna


Suiza está repleta de lugares imprescindibles que visitar y su capital no iba a ser una excepción. Normalmente, cuando hablamos de la capital de un país, esperamos encontrarnos con una ciudad grande, bastante industrializada, con muchos edificios altos...Bueno, pues creo que en Berna se saltaron la reunión de capitales ese día, porque cuando llegué allí no encontré nada de eso. Berna cuenta con una población de menos de 150.000 habitantes y puede visitarse en un día. Al menos, lo esencial, que suele ser lo que buscamos cuando visitamos un país por primera vez. Su casco antiguo medieval y el sinuoso río que lo rodea me hicieron plantearme una segunda mudanza.

La calle principal (Kramgasse) y sus fuentes.

Lo primero que hicimos al salir fue avanzar por la calle principal del casco antiguo en dirección al río. Esta zona es preciosa y muy recomendable si te apetece dar un paseo viendo tiendas curiosas escondidas en el interior de los soportales, con escaparates bonitos y una arquitectura que te transporta a tiempos pasados. Al inicio del paseo encontramos la famosa Torre del Reloj (Zytgloggeturm), que antaño fue una cárcel para mujeres y, a lo largo del recorrido, varias fuentes muy curiosas y coloridas construidas durante el Renacimiento.

Cuando llegamos al final de la avenida, nos encontramos de frente con un puente precioso que ofrecía unas vistas increíbles de la ciudad, del río Aar y del famoso Parque de los osos (Bären Park); emblema de la ciudad y visita obligada si vais con peques (o tu novio es amante de estos animales, como es mi caso). Es gratuito y, además de ver a los osos muy de cerca, también llegaréis hasta un paseo por la orilla del río, ideal para hacer un picnic.


Puente sobre el río Aar y vistas de la ciudad desde el parque.

Otros lugares destacables y que me parecieron preciosos:

- La Catedral, a cuya torre os recomendamos subir, si queréis tener una vista panorámica excepcional de la ciudad. - El edificio del Parlamento, con unas fachadas que quitan el hipo.

- El Jardín botánico y el parque de Rosengarten. Este último es el gran mirador de la ciudad de Berna y dicen que si lo visitáis en primavera, disfrutaréis de un intenso olor a rosas proveniente de las más de 200 variedades que hay plantadas allí. - El Museo histórico de Berna, que, a pesar de encontrarlo ya cerrado, nos dejó con muchas ganas de visitarlo, porque su arquitectura es una maravilla para la vista. Os dejo aquí el horario, para que no os pase como a nosotros.


No me imaginaba ver osos, ni tampoco que no sería el último que vería en los próximos meses...

¡Pasajeros al tren! Próxima parada: Thun


Siguiendo el recorrido del río Aar, llegamos a Thun. Si no es vuestra primera vez en el blog sabréis que me gusta un poco (vale, mucho) Disney. Así que os podéis imaginar mi cara cuando llego a esta ciudad desconocida, casi sin documentación previa, y me encuentro con el castillo de Blancanieves alzándose entre los edificios.

Mirad.

Sí, ya sabemos que la verdadera inspiración para este castillo fue el Alcázar de Segovia, pero os aseguro que este también es muy bonito.





En resumen, que me enrollo. Thun es el principal centro urbano del Oberland bernés, es decir, de la región del cantón que se extiende desde el distrito de Thun hasta los lagos de Interlaken y Brienz. Básicamente es la ciudad de veraneo por excelencia de los suizos.


De nuevo, si sois de los nuestros y os encanta pasear entre calles estrechas, curioseando tiendecitas y admirando la arquitectura, apuntad esta parada en vuestra ruta. El centro histórico está muy cerca a pie desde la estación y, justo enfrente de la estación, veréis el muelle con los barcos que salen desde el río Aar y que ofrecen un paseo espectacular a lo largo y ancho del lago de Thun.


Creedme cuando os digo que es espectacular. Una vez llegas al lago, te ves rodeado de grandes montañas de picos nevados, prados verdes casi verticales y una generosa cantidad de casas, edificios de época y castillos que te dejarán sin aliento. De verdad, yo no sabía hacia dónde mirar.


Visitas recomendables en Thun:


- La iglesia, situada al lado del castillo y a la cual se llega desde unas estrechas escaleras escondidas en una de las principales calles del centro. Estas escaleras representan en recorrido desde el mundo terrenal hasta el cielo y nos parecieron bastante curiosas. - El castillo, que además es también un museo y un hotel. Se puede acceder desde el mismo camino que lleva a la iglesia. Las vistas desde sus patios y terrazas ofrecen una panorámica estupenda. - La plaza del ayuntamiento y las calles de alrededor, repletas de tiendas escondidas en lo que antaño fueron caballerizas. - Los puentes de madera con exclusa, normalmente adornados con flores y rodeados de terrazas donde tomar algo y reponer fuerzas.

- Schadau Park. Otro castillo (ahora hotel con restaurante) digno de admirar, rodeado por un gran parque, justo en la desembocadura del río. Allí podréis hacer un picnic a lo largo del paseo mientras disfrutáis del paisaje con el lago y los Alpes al fondo. - Castillo de Oberhofen. Este lugar merece una entrada dedicada en exclusiva a él. Se encuentra a mitad de camino entre Thun e Interlaken, justo en la orilla del lago. Se puede llegar en coche, autobús y barco, pero si tenéis tiempo y habéis comprado el bono de transporte con todo incluido, yo os recomiendo que al menos la ida o la vuelta sea en barco. Os dejo también el horario y las tarifas, por si no os gusta improvisar.


El ambiente tan acogedor de Thun nos sorprendió gratamente.


Interlaken: última parada...¿o no?

La ciudad entre lagos. Una posición privilegiada entre montañas y valles. La llamada puerta de los Alpes suizos, y con razón.

Nuestra primera visita fue bastante decepcionante. A ver si os pensáis que esto es Instagram y solo vamos a hablar de los momentos peliculeros. Ese día las nubes estaban muy bajas y apenas se veía la cima de las montañas.


De todas formas no nos importó demasiado, porque pudimos dar un paseo por sus calles y, en realidad, tampoco hay demasiado que ver. El punto fuente de Interlaken es su ubicación. Desde allí, solo tendréis que cambiar de tren en la estación de Interlaken Ost (cuidado, también hay Interlaken West), para acceder al gran repertorio de pueblecitos de cuento que te hacen sentir como Heidi. Lo bonito de este lugar es que puede ser el final de un recorrido o el inicio de uno nuevo. La mayoría de pueblos están a 20 minutos más en tren y casi todos tienen ventanas panorámicas; así que solo por eso ya merece la pena el paseo.


Sin más dilación, os dejo algunos por aquí (aunque pronto habrá varias entradas dedicadas a cada uno de ellos): - Brienz.

- Lauterbrunnen.

- Grindelwald.

- Wengen.

- Mürren.


¿Os parece poco? Pues no pasa nada, porque me he dejado una sorpresa para el final. Si el buen clima os acompaña ese día y os ahorra un segundo viaje como fue nuestro caso, os recomiendo encarecidamente la atracción principal de Interlaken: el Harder Kulm (o como yo lo llamo: terapia casi gratis si te dan yuyu las alturas).

Se trata de una plataforma a 1.323 metros de altura, que ofrece una vista excepcional de los dos lago al mismo tiempo y de los 3 picos más altos de la zona (los llaman los tres cuatro miles): el Jungfrau, el Mönch y el Eiger.

Se sube con un tren cremallera panorámico y la entrada cuesta alrededor de 17 francos, pero tenéis toda la información importante en el enlace anterior. Al llegar arriba hay varios senderos y un restaurante, todo esto en la propia montaña, suavizando así el factor vértigo. La plataforma la encontraréis una vez pasado el restaurante y no es de paso obligatorio, aunque sí recomendable. A mí me daba mucho respeto y al final mereció tanto la pena, que estuve un buen rato brincando por ahí y haciendo (demasiadas) fotos.



Truco: hay carteles de "prohibido picnic" alrededor del restaurante, pero NO a lo largo de los senderos. Basta con caminar un poco y encontraréis bancos de madera donde comer mientras admiráis los tres picos nevados.

Ahora sí, llegamos al final de nuestro recorrido (básicamente, porque el día no da para más) y os voy a ser sincera: he alterado un poco la realidad (con el permiso del Doctor Strange), para poder compartir esta ruta.

Como imaginaréis, hacerla en 1 día solo es posible si ignoráis todo lo que hay a vuestro alrededor. Nosotros le dedicamos 1 día a Berna y otro a Thun e Interlaken, sin contar la visita al castillo. Os recomiendo que dediquéis al menos 1 día al castillo de Oberhofen o, por lo menos, medio día combinado con la visita a Thun, porque la visita es larga si te apetece perderte por las infinitas salas del castillo. Las tres ciudades están muy bien conectadas; tenéis un tren que llega de Berna a Interlaken en 1 hora y podéis parar en Thun justo a medio camino. La verdad es que las posibilidades en el Oberland bernés son infinitas y las rutas dan mucho juego. Prometo volver con más excursiones por la zona, para que podáis organizar una escapada al gusto.



Importante que sea un día despejado o al menos sin niebla, por razones obvias.

Espero que os haya gustado. Dejad un oso en los comentarios si os han entrado ganas de visitar estos paisajes y ciudades de cuento.


Gracias por leer y hasta la próxima.


Tschüss!

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