• Lorena Bellés

Todo comienzo tiene su encanto


Primera expedición a Zúrich para encontrar alojamiento.

Todo comienzo tiene su encanto.

— Goethe(1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.



Cuando me dieron la noticia decidí que escribiría un blog para compartir mi experiencia con otras personas. Desde ese día han pasado meses y, en esos meses, han ocurrido tantas cosas que siento que he vivido ya varias vidas.


Todo comenzó en diciembre de 2020. Un año en el que hacer planes a largo plazo se había convertido en una actividad temeraria. No sabía que nos depararía el año siguiente y las expectativas eran de todo menos grandes y positivas, pero yo no quería seguir quedándome con las ganas. Así que decidí solicitar la beca para auxiliares de conversación en el extranjero.


En mayo de este año, cuando ya prácticamente había descartado la idea de irme como auxiliar a algún país de Europa, recibí un e-mail desde (redoble de tambores) Suiza. Al principio no sabía si se habían equivocado, si se trataba de la respuesta a alguna solicitud de empleo que había enviado vete tú a saber cuándo o si de verdad me estaban ofreciendo la posibilidad de ser auxiliar en Suiza. El caso es que no dudé ni un segundo en aceptar una entrevista por videoconferencia al día siguiente.


El día de mi cumpleaños me confirmaron que me aceptaban como auxiliar de español en sus escuelas de Zürich. Lo asimilé como pude, se lo conté a mi familia y comenzamos a informarnos y organizarlo todo. Decírselo a mi familia no fue fácil, pero tampoco pasé por ningún trauma, porque todos lo esperaban y me apoyaron desde el primer momento, como siempre. Lo más fácil fue contárselo a mi novio, especialmente porque se venía conmigo y llevábamos esperando esta oportunidad mucho tiempo. Así que se lo conté como lo habría hecho cualquiera que se haya criado rodeada de Disney y literatura fantástica: de la forma más dramática posible.


— Cuando puedas ven a mi casa, porque tenemos que hablar. (Fin de la cita).


Imagen de How I Met Your Mother con Barney y Robin y una postal que dice: Welcome to Switzerland.
Prueba gráfica de cómo le di a mi novio el notición.

Después llegaron los preparativos y la mudanza. Madre mía, la mudanza.


Menos mal que la escuela estuvo pendiente de mí durante todo el proceso y durante la mudanza, porque jamás hubiera imaginado la odisea en la que se convirtieron los meses siguientes. Encontrar alojamiento en Zürich es como encontrar una aguja en una pajar, solo que el pajar está en llamas y tú llevas los ojos vendados. Además la aguja es bastante cara, las posibilidades reducidas y a eso se le suma el hecho de que tenía que hacerlo desde España. Esta experiencia la dejo para otro día, pero (y esto va dedicado a todos los estudiantes que me leáis) al final el apartamento lo encontramos en el último momento y por los pelos.


Desde ese día han pasado meses y, en esos meses, han ocurrido cosas buenas y cosas malas. Por supuesto, no me arrepiento de ninguna de ellas y de todo lo que he aprendido desde entonces. Es increíble todo lo que te puede aportar vivir en un país diferente al tuyo. Especialmente si eres una apasionada de las lenguas, las culturas, los viajes y lo vives todo tanto (culpo totalmente a Disney por esto último) como yo. Pero como ya os he dicho, siento que han pasado tantas cosas que no caben en una sola vida, así que tampoco caben en la entrada de un blog.


Si has llegado hasta aquí y también eres un alma dramática influenciada por Disney, deja tu película favorita en los comentarios. Si estás hasta el pirri de leer la palabra Disney, también puedes contarme tu experiencia si has vivido o planeas vivir en el extranjero.


Nos leemos en la próxima entrada sobre mi vida en Suiza.


Tschüss!

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