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Un día en Lauterbrunnen y alrededores



Creo que Lauterbrunnen es uno de esos lugares que no necesitan presentación. Desde que se hizo famoso en Instagram y TikTok por la postal tan idílica que forman sus casitas, su iglesia y el salto de agua cayendo al fondo, no son pocos los que han querido visitarlo. Pero, ¿sabíais que el pueblo de Lauterbrunnen es, en realidad, solo una parte de lo que te ofrece este increíble valle? El valle de Lauterbrunnen, con sus 72 saltos de agua, es un lugar increíble donde perderse y disfrutar de una primera toma de contacto con los Alpes. También es un paraíso para los amantes de los deportes de invierno, el salto base y escalada.

Si queréis saber un poco más sobre el valle, su formación y lo que ofrece, podéis consultar la web oficial de jungfrau.ch.


Hoy os traigo ideas para planear una ruta o viaje directo y os cuento nuestra experiencia en pleno invierno.



Cómo llegar y qué ver cerca de Lauterbrunnen


A menos de media hora de Interlaken, este pequeño pueblo es de fácil acceso tanto en tren como en coche. Si venís desde Berna, lo tenéis a 1 horita en coche y muy bien señalizado siguiendo la A6. Ahora bien, si queréis vivir la experiencia suiza completa, os recomiendo que vayáis en tren. Partiendo también desde Berna, basta con tomar un InterCity (IC) hasta la parada de Interlaken Ost y una vez allí hacer transbordo con el tren cremallera R62 a Lauterbrunnen. Está muy bien señalizado, no tiene pérdida.


En ambos casos el trayecto merece mucho la pena, empezando por las vistas; si vais en tren, el conductor también puede disfrutar de cada detalle, pero si os gusta conducir, las carreteras suizas son una golosina irresistible. Ahí lo dejo.


En cuanto a qué visitar y cómo, nosotros hemos dedicado varios fines de semana a esta zona y no nos cansamos. Algunas veces hemos ido directamente, dedicando el día a Lauterbrunnen y a los pueblos cercanos (Mürren y Wengen); otras, hemos ido con más calma, parando por el camino en otras ciudades dignas de ver como Thun, Interlaken o Brienz, que también tienen mucho que ofrecer. Hay tantas posibilidades a la hora de visitar el Oberland bernés, que no podemos recomendar solo una. Así que aquí os dejo algunas ideas para rutas de 1 día que hemos hecho nosotros tanto en coche como en tren y una lista con las paradas que más nos gustaron.

También podéis dedicar el día completo al pueblo e incluso hacer noche allí, ya que la oferta de alojamientos no es pequeña y si os gustan las excursiones por la montaña y el senderismo, podéis sacarle bastante jugo a este paraje.


Excursiones desde o hasta Lauterbrunnen

Qué ver en el pueblo de Lauterbrunnen


  • Staubbachfall, la cascada de fantasía que cae tras la iglesia en los vídeos de Insta.

  • La iglesia y el cementerio, ambos están de camino al salto de agua.

  • El casco histórico, con sus casas típicas y lleno de tiendecitas y restaurantes.

  • Talmuseum, un museo sobre el valle y su historia.

  • Cascadas de Trümmelbach, más de 10 saltos de agua que caen por el interior de la montaña (mejor ir en coche o bus si no tenéis mucho tiempo).

  • Wengen, otro pueblo digno de ver. Se llega desde la estación de Lauterbrunnen en tren cremallera.

  • Mürren, el pueblo más alto de Suiza. Se accede desde Lauterbrunnen con el teleférico y, una vez arriba, con otro tren cremallera.


¿Sabías que...? (siempre me hizo ilusión añadir uno de estos, sorry not sorry)


Goethe se inspiró en este valle para uno de sus poemas; Canto de los Espíritus sobre las Aguas se llama. Y no fue el único escritor que quedó prendado de estos paisajes. Seguro que todos hemos pensado en algún momento que Suiza sería el escenario perfecto para cualquier novela de fantasía. Pues bien, resulta que J. R. R. Tolkien lo pensó también y fue, precisamente, en el Valle de Lauterbrunnen donde nació la idea para crear Rivendel. Si os interesa este tema, que sepáis que no es la única localización relacionada con El Señor de los Anillos que podéis encontrar en este país (prometo traer una entrada del blog dedicada a esto).



Un pueblo muy turístico, pero que no pierde la esencia alpina


A pesar de estar enamorada de este pueblecito de cuento, sí que es cierto que la huella que deja el turismo me mata un poco el encanto que ofrece a sus visitantes.

Las primeras veces que fuimos no había mucha gente, pero con el buen tiempo llegan también los viajeros y el pueblo se llena de coches; y algo de lo que nos hemos percatado desde que estamos en Suiza es que los pueblos sin coches tienen un encanto totalmente diferente. En este país hay muchos pueblos a los que solo se puede llegar en transporte público o únicamente pueden circular vehículos eléctricos y, creedme, la diferencia se nota bastante. Lo veréis nada más llegar, ya que justo al lado de la estación han construido un aparcamiento enorme en forma de edificio, que recomendamos si vais en coche o moto, porque está cubierto y ya os quedáis tranquilos para las horas que paséis en la zona. Sin embargo, esto también significa que la cantidad de gente que podéis encontraros al llegar al pueblo ha aumentado considerablemente.


De todas formas, esta es nuestra opinión personal, pero el entorno y las casas típicas de Suiza con sus contraventanas y sus balcones llenos de flores siguen siendo una maravilla y el ambiente es tan acogedor, que solo te apetece perderte por sus calles estrechas con el sonido del agua de fondo. Os recomiendo también que visitéis el cementerio y dediquéis un ratito a observar las tumbas. Así a priori puede sonar un tanto macabro, pero el concepto de camposanto que tienen los suizos dista bastante del nuestro y cuando crucéis la valla vais a encontrar un parque verde y lleno de flores que cuenta incluso con un parque infantil en su interior.



Una valenciana en la nieve


Algo que no tenemos tanto en la Comunidad Valenciana (especialmente si vives a 10 minutos de la costa, como yo) y que aprecio mucho más desde que estoy aquí es el paso de las estaciones. Puede sonar un poco absurdo, pero para alguien que ha visto la nieve tres o cuatro veces en su vida y en pequeñas cantidades, vivir un invierno con todo lo que conlleva es una experiencia bastante especial.

Por eso, no sé si fue casualidad o el destino, pero el universo quiso que mi primer invierno en Suiza fuese memorable. Uno de esos fines de semana de noviembre en los que nos dio por salir a explorar, terminamos por segunda vez en el valle de Lauterbrunnen, con tan buena suerte que coincidió con una nevada. Esa vez fuimos en tren y lo agradezco, porque fue un añadido más a la magia del momento.

El caso es, que la última vez que vi nevar de esa forma tendría yo unos cinco años y para mí la nieve en polvo era esa de decorado que aparece en todas las películas navideñas de Antena3, así que cuando llegamos y vi el pueblo completamente enterrado por ese manto invernal, casi me pongo a llorar.

Las fotos que vais a ver a continuación están dedicadas a todos los que, como yo, lo flipan cuando se acumulan tres dedos de nieve en la calle; y para demostrar también que da igual en qué época del año visitéis Suiza, porque todas las estaciones son espectaculares aquí. Tolkien encontró un trocito de su mundo de fantasía en este valle y no cuesta entender por qué.


Cuento de Navidad, de Charles Dickens (versión suiza).



Si queréis ver más fotos como estas, echad un vistazo a nuestro Instagram @persiguiendoeljetlag


Gracias por llegar hasta aquí, espero que os haya resultado útil e interesante.



Tschüss!


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